La luz está formada por fotones, partículas creadas en el centro de las estrellas. Los fotones que iluminan nuestro mundo empiezan su viaje en la superficie del Sol y tardan ocho minutos en alcanzar las manzanas que maduran en los jardines noruegos.
Pero su viaje no es tan agradable como podría parecer. La gravedad del Sol es tan poderosa que puede retener un fotón hasta 100.000 años antes de dejarlo emprender su viaje.
Los 100.000 años de lucha de los fotones sirven de inspiración para nuestras propias luchas contra la gravedad de las circunstancias que igualmente nos retienen.
Pero 100.000 años es mucho tiempo. No hay relato humano capaz de comprender una batalla semejante. Los fotones que empezaron a pelear por su libertad al principio de la Edad de Hielo, no llegaron a nuestro planeta hasta hace una hora.
Después de 90.000 años de lucha, nadie podría culpar a un fotón de rendirse demasiado pronto. Sobre todo cuando se saben historias de algunos que pelearon mucho para terminar iluminando una mierda de perro.
La luz está formada por fotones, partículas creadas en el centro de las estrellas. Los fotones que iluminan nuestro mundo empiezan su viaje en la superficie del Sol y tardan ocho minutos en alcanzar las manzanas que maduran en los jardines noruegos.
¿Podría decirse que su viaje fue en vano? Claro que no. No nos olvidemos de que para que alguien no pise una mierda de un perro, millones de fotones tienen que luchar por su libertad y sacrificarla para iluminar ese truño. Mira la suela de tus zapatos. Si está limpia es posible que se lo debas a los fotones que hicieron su trabajo.
Pero no todo es mierda en la vida de un fotón. Y es por eso que, en nuestra forma más pura y simbólica, nosotros somos como esos fotones, deseosos de iluminar a los caballos salvajes que esta tarde correrán desnudos por Arizona.
Lo importante es liberarse primero e iluminar el mundo después. Aunque sólo sea por un instante.
Pensado y escrito por humanos,
22 de enero del 2025